Voy a ser un escritor. Leeréis lo que yo decida escribir. Mi opinión hará más opinión. Voy a escribir las mejores crónicas que hayáis leído. Mejores que las de la edición americana de la Rolling Stone. Y me llamareis y nadie contestará al teléfono. Me voy a montar un camerino con un espejo lleno de bombillas. Y perfume para quienquiera ponerse, en frascos de esos que llevan unas bolas para calcular la dosis. Voy a coger la carretera y la voy a recorrer de un lado a otro. Sigo en la carretera. Nunca me he ido. Voy a tocar el cielo y os contare a que huele cuando me haya esnifado la mitad. Voy a llevar zapatos de piel y guantes de cuero negro. Tengo una camisa en el armario preparada para no atender a las entrevistas. Voy a follar con todos vosotros. Sí. Soy vuestra puta. Pienso prender fuego a la ciudad a la que me llevéis. Tengo algo de dinero suelto para gastar. Gastémoslo. Quiero ir a hoteles y destrozar la habitación más cara que tengan y beberme dos veces el minibar de la 612. No me gusta la champaña, pero pienso ponerme ciego de éxito. Y ser la puta del star system. Toda la gente guapa pidiéndome unas palabras y una mamada en la parte de atrás del escenario. Soy el manager de un grupo que todavía no existe. Y me voy a cagar en Brian Epstein y en su puta madre. Soy más famoso que los que eran más famosos que Jesucristo. No tengo comentarios al respecto señor agente. Eso no es mío. Maletas de piel de cocodrilo para el paso de la aduana en Blow. Todo cuanto más hortera mejor. Y pasar el invierno en un motel de Florida. Y el verano en tu casa. Voy a dar cobertura a todo lo que hagáis y pienso meter mi polla en el culo de todos los peces gordos con gemelos de oro. Y hacer que les guste. Mañana mismo empiezo a beber güisqui con agua y a escuchar blues. Quiero un Bentley en la puerta. De color dorado y con la tapicería clara. Y billetes no numerados y que alguien me enseñe a jugar al black jack de una puta vez. Ir a concursos de miss camiseta mojada en Las Vegas. Y me voy a tatuar tu nombre en el pecho en un tugurio de la parte baja de la ciudad. Quiero ir tirando discos de Muddy Waters por una avenida llena de luces y con los semáforos en rojo. Discos de vinilo. Y ediciones de coleccionista de cincuenta pavos la unidad. Voy a mear en la barra del club Marquee. Y que me echen los negratas con abrigo de piel a patadas. Esta noche va a ser la puta hostia. Yo soy el puto rock and roll. Y se habrá muerto el grunge y toda la mierda ésa, pero aún nos quedan muchos discos por poner en la gramola, así que trae otra ronda de lo que quiera esta gente larry, que todavía no es martes. Y no veréis mi nombre en las marquesinas porque no necesito los neones para ser auténtico. Que mi generación ya ha pasado, pero yo sigo en la carretera con el depósito lleno. Y en Nuevo Méjico todo es mas fácil. Como un Rolling Stone quitándome la vida a borbotones y bocanadas. Como un completo desconocido. Iré al desierto y quemaré mi abrigo y mi Gibson Lespaul. No necesito tequila ni zapatos nuevos para seguir bailando encima del escenario. No quiero una fotografía, ni una portada, ni la compasión de vuestro aplauso. Soy un Rolling Stone.
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