domingo, abril 06, 2008

El fin de semana pasado aprovechando que el lunes era San Benancio, me fui a Madrid. Para ver como van los asuntos de despacio en la capital del Reino. Antes de que este maldito país sea destruido por ordas de maricones y abortos, y democracia. Pues eso que quería ver Cuba con cadáver.
Ahora que paso mi tiempo entre gente muy lista y me pagan por ello. Pues me he tomado ciertas licencias. No he apuntado yo nunca maneras de mochila y cajero. Aunque reconozco el romanticismo de los trenes regionales, cuatro duros suenan poco en un bolsillo.
He comido en algunos de los mejores restaurantes de Madrid. Y he pedido platos, vinos y licores sin mirar los ceros. Me he hospedado (se dice así cuando no es en el suelo) en un hotel en el centro de la ciudad. Y me he dado baños en hidromasaje. Pero mi zafia falsedad me permite ponerme luego una camiseta rota y una cazadora de cuero y sumergirme en las calles del puterío buscando un bar de jazz llamado Bar&Co.
Y ésta es la vida del sicópata americano. Yuppie de día y puta de noche. Los clásicos imagínen un Hyde acodado en una barra de bar pidiendo cócteles y haciéndose limpiar los zapatos con betún subido en un trono de la plaza del Callao amparado por su tarjeta de débito.
Es como ser un rolling stone con dinero. Camuflado en una nómina, disfrázome de infeliz y os lo escribo aquí cada poco. Y ahora por fin soy como casi todos los punkies, jevis y vagabundos que he conocido. Todos metidos en su tribu y cogidos de la mano escondiendo los billetes de su billetera y los apellidos de su montera. Va sonando la polla records en equipos de alta fidelidad en la calle del potosí. Esnifando heráldica.
Sigo.
El motivo de la visita era visitar la exposición de Modigliani que ha montado la madre de borja. Y si daba tiempo algo de lo que se han traído del Museo Nacional Picasso de París. Que se ve que está en obras. Pero de lo segundo nada.
Me sentí agradablemente perdido por calles y caras. Porque eso de que se es de Madrid sólo con pisarla, ejem. Pero a todos los flipaos de la tribu mía puntocom nos gusta el aturdimiento de caminar entre edificios que no te dicen nada. Sentirte extranjero disimula tus carencias de habitante de tu vida. Viajar es el mejor método de evadirse. Casi tan completo como un tour de cocaína y vodka. Otras ciudades te harán creer que tus sueños no están todos tirados a la basura. Que tal véz allí podrían tomar forma. Viajar es una huída, no hacia adelante, sí huida con fecha caducada. Durante los próximos dos días usted va a ser quien quiera ser. Y se camina con maleta, pero sin apelllidos, ni cargos. Nada nos antecede, ni nos prejuzga. Refugiado aquel que viaja. Viajero aquel que se refugia de sí mismo.
Viaje y no tendrá que soportarse.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Respecto a las fotos de madrid, esas que me ibas a pasar el domingo en tu casa, y que vimos en el ordenador, y llegue a sacar el pen...
Pues se ve que encontramos cosas más interesantes que hacer, porque hoy he mirado en el pen...y no estaban...curioso no?
Volveremos a intentarlo