He descubierto que las gentes viajan a San Francisco sin abonar la tierra primero. Yo de mayor quiero ser puta. Para desaparecer cuando los impertinentes me tengan rodeada y no quede más ginebra en el minibar.
Anoche no podía dormir en el motel donde mi furgoneta dijo basta. A pocos quilómetros de Santa Bárbara. Demasiados jadeos para tan poco volumen en la tele por cable. Eso digo yo. Muchas putas en un mismo gallinero. Pero yo no tengo un 45 con el que satisfacer mis deseos de dormir seis horas seguidas. La heroína de la guantera calmará mis ganas de ser alguien los próximos dos días de viaje. Si eso falla me llenaré de helado las bragas en el primer autoservicio que vea y dejaré que todo se derrita mientras recorro el desierto.
Mañana tengo que tintarme el pelo de un color que me haga vulgar y hacer tres llamadas desde la recepción para salvarme la vida antes de desayunar algo. Había pensado unas tortitas con legumbres y un batido de vainilla. Estoy intentando ganar algo de peso, y algo de dinero tampoco me vendría mal. Como convertirse en una pécora y no morir en el intento. Esa debería ser la historia de mi vida y no dejarme la piel intentando alcanzar cotas de popularidad tirando de escotes y pagando por barba en los bed&breakfast de las afueras de Frisco Bay.
Ya lo sé cariño, que hace tiempo que te dejó de gustar cómo muevo mis caderas precipitando en caída libre mi garganta hacia tu polla erecta. Tiesa como la de un ahorcado por no haber podido pagar un abogado que no fuera negro. Siempre quise ir a Los Angeles, pero es demasiado sucia para mí. Demasiadas gallinas para un mismo putiferio.
Pasaré las próximas semanas follándome a todo San Francisco y luego ya veremos donde voy. No tengo prisa. Pero sí muchas ganas de divertirme. Divirtámonos. Soy gratis.
Anoche no podía dormir en el motel donde mi furgoneta dijo basta. A pocos quilómetros de Santa Bárbara. Demasiados jadeos para tan poco volumen en la tele por cable. Eso digo yo. Muchas putas en un mismo gallinero. Pero yo no tengo un 45 con el que satisfacer mis deseos de dormir seis horas seguidas. La heroína de la guantera calmará mis ganas de ser alguien los próximos dos días de viaje. Si eso falla me llenaré de helado las bragas en el primer autoservicio que vea y dejaré que todo se derrita mientras recorro el desierto.
Mañana tengo que tintarme el pelo de un color que me haga vulgar y hacer tres llamadas desde la recepción para salvarme la vida antes de desayunar algo. Había pensado unas tortitas con legumbres y un batido de vainilla. Estoy intentando ganar algo de peso, y algo de dinero tampoco me vendría mal. Como convertirse en una pécora y no morir en el intento. Esa debería ser la historia de mi vida y no dejarme la piel intentando alcanzar cotas de popularidad tirando de escotes y pagando por barba en los bed&breakfast de las afueras de Frisco Bay.
Ya lo sé cariño, que hace tiempo que te dejó de gustar cómo muevo mis caderas precipitando en caída libre mi garganta hacia tu polla erecta. Tiesa como la de un ahorcado por no haber podido pagar un abogado que no fuera negro. Siempre quise ir a Los Angeles, pero es demasiado sucia para mí. Demasiadas gallinas para un mismo putiferio.
Pasaré las próximas semanas follándome a todo San Francisco y luego ya veremos donde voy. No tengo prisa. Pero sí muchas ganas de divertirme. Divirtámonos. Soy gratis.
3 comentarios:
solo 1 cosilla, kilometro es con k...mala puta escribes bien!!
querido jose:
sin ánimo de sonar pretencioso te remito la siguiente información. De todas formas ¡gracias por la observación y por el piropo!
Fuente.- REAL ACADEMIA ESPAÑOLA DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA -Vigésima segunda edición
quilómetro.
1. m. kilómetro.
pues me meti en la RAE y no me salía, seguramente porque no metí el acento, entonces error mio. Oye a ver si coincidimos con los pelos en Milán, que estos no dicen ni mú de cuando terminan ni de que vayamos, serán desgraciaos...
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