domingo, abril 20, 2008

A quiere a B. Y B quiere a A. Hasta aquí todo. A entra perpendicularmente en la vida de B, que es de B y luego un poco de A. A va tirando abajo los andamios. Resuelve que debe hacer con toda la carcoma. Limpia el porche, ordena las fotos viejas que B quiere tirar, y hace pastel de manzana. B sigue caminando, o no. No lo hace si no quiere. Puede dormir un poco más todavía. B escribe para A, y A lee para B. Escribe con tinta azul, de pluma. Con el papel amarillento por el viaje. Desde las tardes de abril. Las tardes de este mes son las más bonitas del año. A B le gusta la luz yéndose tras la silueta del tejado. A y B juegan a adivinar hacia dónde se van a mover los últimos rayos de sol. A A le encanta el mar. A B le asusta el agua azul oscura casi verde. Le da miedo sentir las ráfagas de peces debajo de su nado. A quiere que llegue ya el verano y huela a azahar. B lo esperará sentado en la entrada mirando la yerba. A B le gustan mucho las fotografías tomadas muy deprisa, que muestran como la hierba crece. A y B pasarán el verano juntos. Cerca de la cerca que está cerca del mar. La vida no es más compleja de lo que parece. A y B lo saben.
Yo soy B. Siempre lo he sido, la clave es cuánto tiempo s. . . .
Ya casi es verano, A.