lunes, marzo 30, 2009

Nunca para tí, es quizás. Y quizás te haya venido bien pasar algún tiempo en Las Vegas jugando con tu falda. En Alabama con locos con camionetas llenas de leña y gramolas llenas de luces. El Nuevo Testamento en el cajón de la mesa de noche. Una lámpara de luz amarilla, paredes empapeladas con flores y al día siguiente una cita en tu agenda con el productor de los Sonic Youth. Nada te impedirá seguir con tus gemidos, quejidos y lamentos. Por mucho sintetizador que te pongan por delante y por detrás. Au au. Con tu larga cabellera rubia como un cherokee albino en mitad de una llanura de las de Marlboro, con camisa de cuadros y botas de couboy. Vuelves apestando a Seattle, a Tennesee, a Alabama y a todos los sitios en los que hayas estado. Pero sigues con tu au aullado casi entre gimoteos susurrados por lo mal que te ha tratado la vida y la vida que han llevado todos durante tu ausencia. Y vuelves llena de ausencias vacías, y de despedidas nada más llegar. Con pantalones ajustados, vieja y cansada. Llena de odio, pero disimulando como si no hubiera pasado nada. Como si hubieras estado tomando unas cervezas mientras nos alcanzabas. Y no creo que lo consigas. No creo que puedas coger el tren, porque la mayoría de trenes sólo pasan una vez, y tu has estado metida en el bar de la estación demasiado tiempo como para darte cuenta de todos los que estaban pasando ahí fuera, justo al otro lado de tu vanidad. Justo delante de tus narices. Han cambiado la hora. Muchos hemos muerto, e incluso algunos resucitado al tercer disco. Pero tú ni eso. En tu palacio de cristal con vistas a la vulgaridad de los que seguían caminando. Y ahora te apetece un trozo de tarta. Tienes ganas de un poco de pastel y algo de beber para pasar el mal trago. Llegas tarde, tu cumpleaños fue ayer.

1 comentario:

suzanne dijo...

Ya era hora de que actualizara. Desde Madrid se le sigue con mucho interés y la regularidad que permiten sus espaciadas entradas.