Mamá ahora que tengo la egb quiero ser fotógrafo. Está decidido. La fotografía es mi vida. He nacido para ser esto. O pintor, o director de cine, o escribidor, o actor, o dejota, o caralibro, o modelo, o cantante, o tatuado, o tocar en un grupo con nombre de canción de otro, o que empiece por the más una gilipollez que nadie sabe traducir del inglés en plural. Y quiero vivir en una ciudad chuli. Como Madrid o Barcelona o Estocolmo o Benidorm.
Donde pasen cosas. Donde todo el mundo pueda ver mi talento. Mi idiosincrasia explotando porque no puedo parar de ser tan increíble. No soy yo ni me es voluntario, es algo que me nace, me sale de dentro me desborda y es imposible que no lo veáis. Soy joven, guapo y rebelde. Soy joven maldita sea. O es que estáis tan ciegos, tan alienados y dormidos que no sois siquiera capaces de ver todo cuanto tenéis a vuestro alcance para haceros distintos.
Lo primero que haré será vestir como creo que no hace nadie. Voy a fotocopiar a las revistas, a los videos de la red, a los clips de los grupos que nadie escucha, a las estrellas del rock, y de las películas que no dependen de las dependientes, a las plataformas donde la serpiente cobra me enseñe sus ropas. Esta semana vamos con camisetas xxl para ella y camisetas xxs para él. Con logotipos de marcas de los ninetis. Con gafas oscuras hechas a imitación del carey. Que el bello vello pueble mi barbilampiña tez, y mi rostro se convierta en una oda a la dejadez en estudio permanente y al desaliño de milímetro.
Empezaré a fumar una marca extraña, o puros con filtro porque no hay quién cojones se eche eso a los pulmones, y después me acercaré a las drogas pero con canguelo, sin cojones a meterme una puta aguja que me coma por dentro antes de que lleguen los gusanos a posarse sobre mi tersa piel y a través de mi carne florecer convertidos en mariposa. Para algo no soy como esos gilipollas que tiran a la basura su futuro. Yo tengo estudios por dios y por la universidad de la vida también. Llevaré más de cien dólares puestos en las piernas. Diré dólares en lugar de ecus. Alabaré lo alemán, lo ruso, lo americano, y luego diré que también acepto el flamenco, la España cañí también me tendrá que gustar. Pero siempre desde un punto de vista almodovariano con chiste de cine de barrio, sin respeto ni cariño hacia esa gente y esos años.
Me cortaré el pelo como jon y perderé peso a base de pavo y yogures hasta rozar la enfermedad y los índices de masa corporal a cero grados kelvin. Tonificaré mi cuerpo pues mi alma ya está sana por eternidad. Me enseñaré a delinquir, a vivir de la prostitución. Me compraré una cámara réflex analógica, con un solo objetivo para mi único objetivo, poder plasmar todo lo que vivo; para poder poner freno en plata a todo cuando me suceda con una celeridad que me impida coger aire. Aprenderé a tocar un instrumento, a dibujar con boli de bic. Escribiré poesía.
Tendré que visitar todos los museos de arte moderno que tenga a mi alcance. Tendré que ir al macba, al muvim, al musac, al ivam, al reina sofia, a la Tate, al pompidou, a la filmoteca, al albatros, al rabal, a malasaña, también al prado para obtener un contrapunto con lo clásico. Que también me interesa porque en todo lo que se hace ahora se parte de lo clásico. Eso lo reconozco.
Pero no creo que vaya ni sepa que el primer museo de arte abstracto español está en cuenca. Aunque quizás mi sordidez si me deje ir allí en una locura de las muchas que cometo y narro. Y fotografío y plasmo, y pinto e interpreto.
Iré a todos los festivales que pueda. Y conciertos. Y bares, y clubes, y tigres. Eso va con las generaciones. Y la mía es ninguna. Yo soy del primer segundo del tercer cuarto de un combate de boxeo contra mi mismo. No tengo añada, ni pasado ni futuro. Soy el presente. Acelerado, revisado y ampliado. Soy una continua actualización de lo mejor de mi mismo. Un filtro constante de lo que puede acercarme a la luz. Una esponja de conocimiento y vivencias. Conozco toda la orda pop, como yo en un gesto más de mi creatividad, he bautizado.
Viajaré sin descanso. El mundo será pequeño. Es un pañuelo para mí. E iré a donde tus muslos, pero también a cualquier otra parte. Estoy globalizado, pero para bien, no para los malos de la corbata y el traje gris.
Y leeré libros, y visionaré películas hasta ocho mil metros sobre el nivel del mar, y llevaré un sombrero aunque quizás sea tarde para eso. Quiero vivir en el extranjero, y cruzar fronteras como símbolos de la caída de los muros que contienen vuestro letargo. Estáis dormidos, despertad maldita sea otra vez.
No veis lo que sucede. Acaso no oís lo que os digo. Todo esto podría ser mucho más maravilloso si vosotros contribuyerais. Creced y multiplicaos.
Pero no todo es malo mamá. He conocido a una chica en la gran urbe, y es mi vida, mi chica y la estimo. Somos la destrucción y la vuelta a comenzar, juntos en un torbellino imparable. Con todo por hacer, y la posibilidad de llevarlo a cabo con tan solo decidirlo. Jóvenes y sobradamente preparados. Altos, rubios y con los ojos azules.
Y además mamá quería llevar tu nombre metido bajo mi piel. Con tinta china. Pero no estoy seguro de que tu nombre vaya a serlo para siempre. Ni de que mi piel no me la arranque a tiras, o se me caiga en pedazos.
Tengo que parar o me voy a volver loco. Cada vez me cuesta más figurar en todos los carteles, y ser perfecto en todos los segundos en todas las prisiones que me he creado. Mi cuerpo no es mío. Mi alma está inundada de lodo, de miedo y asco en las huellas que me deja todo lo que tengo que escuchar, que leer, que mirar, que aprender, que odiar. Soy una combinación de ceros y unos en potencia de ocho. Soy de barro. Quiero ser como ellos. Pero siendo ellos yo y no al revés.
Y después lo publicaré todo.
4 comentarios:
jeje :)
Jajajaja
y jajajaja
molas, pero tu ya lo sabes.
suerte
me quito el sombrero!
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