viernes, mayo 29, 2009

Contra los molinos. Pero sobretodo contra los gigantes.

En una lucha desigual, perdida en el tiempo muerto y en la distancia insalvable entre yo y el que quisiera ser.

Montañas azules, con enormes valles imposibles de abarcar con un solo golpe de timón.

Monstruos de papel, almas de piedra y piel abierta con tijera.

Sin saber muy bien contra quién voy.

Caballos salvajes como en aquella canción de los Stones.

Voz plegada al abismo.

Manos sosteniendo en el aire un reloj de arenas movedizas, de horas con punta, y agujas de plata. Cucharillas escondidas en los portales de Madrid.

Por ejemplo.

Heridas con sal, y lágrimas negras. Un sitio en el que me recreo con tu silueta dibujada a contraluz.

Caballero con triste figura y escaso porvenir.

Noches en blanco con Marga y sin ella.

Fantasmas frágiles y descompuestos al otro lado de la pared. Con toda la habitación llena de mierda, azulete y aguarrás.

Piel blandida con pánico, adherida a tus huesos con tinta china y salfumán.

A mi señal ira y fuego.

Contra los gigantes que vengan a por ti.

2 comentarios:

suzanne dijo...

los bares más oscuros de madrid lloran desde que antonio no se sienta a cantar, pero en mi lucha contra los gigantes siempre permanecerá él.

Anónimo dijo...

Molinos y gigantes... yo lo veo claro hipster!

besitos de una mamarracha festivalera =D